04/12/09

I'm away!

Treinta días seguidos de cinco en Madrid. Hay que pasar el puente en familia y en tu idioma, no? En dos horitas de vuelo estaré en mi casa, con MI cama, mi linda perrita y todos los amigos y familiares que me esperan. :)

For few days I won't write anything in this blog. Anyway, if you want to contact me in Spain, just take your cell and call! I'm free to see everyone in Madrid.
Thans again for reading me.
See you!


PD. Jaja, qué flipada soy, eh? me está gustando el inglés últimamente...es lo que tiene vivir aquí. :)

25/11/09

De PPSN, Penneys y McCafé

Tres semanas, 21 días con sus noches, su viento ensordecedor y el agua correspondiente para alegrarte la estancia. Pero aquí sigo, en esta pequeña ciudad, exponente de la mejor literatura en lengua inglesa de todos los tiempos (James Joyce y Oscar Wilde en el XIX dejaron huella). Ya he comentado en anteriores publicaciones lo lectores que son aquí los ciudadanos, todos. Pero claro, con la herencia que tienen, se comprende bastante bien.
Bueno, no quiero irme por los cerros de Úbeda. Este post tiene, en primer lugar, la importante misión de comunicar que ya tengo el dichoso PPSN, con lo cual soy una ciudadana dublinesa de verdad. Al final no tardé ni cinco minutos en convencer al funcionario del Social Welfare de que vivo aquí y no soy una delincuente.
Y tras el papeleo, más cosas curiosas que se suceden en mi vida diaria. Ayer decidí comprarme un pintauñas en la cadena Penneys, más conocida por todos como Primark, color rojo-burdeos; a juego con el otoño, vaya. Iba yo decidida a pagar cuando, al dejar a la cajera mi tarjeta de crédito y el DNI, me hace firmar el ticket. Lo normal, sí. Pero tras estampar mi horrible signature (a mí lo de la firma no me interesa nada), la señorita parece dudar de mí. - Es ésta realmente tu firma?, -Sorry?, -You changed it, -And?. A todo esto se iba acercando el vigilante de seguridad para ver qué pinta tenía yo; me mira de cabeza a pies, me quita el DNI de la mano y me dice: "be careful, you're not in Spain!" con un tono bastante amenazador. Sobra decir que salí de allí rauda y veloz, mirando de reojo el gesto de asco que la querida mujer que me había atendido me estaba dedicando.
Así que, una vez pasado el mal rato en el que medio Penneys miraba para saber quién podía ser semejante bandida, decido irme a tomar un café. Al McCafé, al que ahora soy adicta (aquí los McDonalds tienen 12 ó 13 cafés diferentes). Asimismo pido un muffin de chocolate blanco más grande que mi mano y me dirijo a una mesita vacía. Pero la calma no duraría mucho: tan sólo cinco minutos después una anciana octogenaria se sienta a mi lado y comienza a decirme algo muy seria. He aquí el gran problema de mi inglés: no soy capaz de entender a los ancianos. Imposible, por mucha atención que les preste. Así que comunico a la amable señora que no la estoy entendiendo, que soy española y realmente lo siento, que me gustaría mucho poder hablar con ella. Y nuestra querida ancianita se levanta, me sonríe y decide irse tras un glorioso Have fun!
Quince minutos después estaba volviendo a casa y acordándome de que había olvidado comprarme el dichoso libro de inglés, del que no me acuerdo jamás de los jamases. Debe ser una señal.
Cosas que pasan, absurdeces ciertamente, pero que cuando recuerdo me hacen gracia y me arrancan una sonrisa en la cara.
Y con esto me despido hasta el próximo post.
Un saludo fuerte a todos, que echo mucho de menos mi querida Spain.

21/11/09

El entorno de Irlanda


Foto hecha desde el avión :)...no es de Google

19/11/09

Quincena en Dublin


Hay quien dice que el tren pasa una vez en la vida y es mejor no perderlo, por eso del arrepentimiento y las experiencias no vividas. Y yo no voy a negar que opino exactamente igual, no podría estar más de acuerdo con una afirmación. Desde que estoy en Dublin (la tilde aquí sobra, tengo que acostumbrarme al inglés) no han parado de sucederme cosas, a cuál más extraña y desesperante. Aquí nada es fácil siendo extranjero, ya no sólo por el idioma, que complica las cosas, sino por la soledad que te acompaña a cada largo y aburrido trámite diario de la indeseable burocracia irlandesa. Que si necesitas el PPS number para abrir una cuenta en el banco, que si para conseguir tal numerito has de probar que resides en territorio irlandés y para ello has de poseer el contrato de tu casa alquilada, que si ve mejor a la embajada a ver si ellos te lo explican porque yo me desespero. Que si, que si, que si...Y encima, al final, ni tengo PPS number, ni cuenta bancaria ni contrato de la casa en mi poder. Bueno, esto último espero tenerlo solucionado el sábado por la mañana si es que los astros no se alinean en mi contra. Yo ya me espero cualquier cosa.

Salvo el tema papeleo, aburrido hasta la saciedad, todo lo que envuelve a Irlanda es espectacularmente agradable. Algo increíble, creedme. Amables, gentiles, caballerosos, educados, colaboradores, sonrientes. Así son las gentes irlandesas, unas gentes que se desviven por hacerte un poquito más fácil la ausencia de ayuda familiar y de quienes te esperan en tu tierra. Suponiendo que alguien lo haga, claro. Pero seamos positivos.

El nivel educativo es aquí bastante superior al español y eso es palpable. No hay cafetería, McDonald's, bar de mala muerte donde no veas a cinco o seis personas leyendo: periódicos, libros, revistas, informes del trabajo. Adoran la lectura y hacen que yo les adore un poquito más a ellos. Es más, al subir al autobús, si ven que estás leyendo cualquier cosa, te hacen un sitio para que continúes (yo al principio no entendía que me dejaran sentar así, por las buenas). Y esa educación que mencionaba es asimismo recíproca con todos los trabajadores públicos de la ciudad: al bajar de los buses, todo irlandés sabe que debe agradecer el trayecto al driver con un jovial thanks!. Claro, he tenido que adaptarme y ahora yo también agradezco al conductor que me lleve a casa. Faltaría más. A pesar de lo incómodos que son estos buses irlandeses de dos pisos, que se tambalean más que el toro mecánico.

Pero, cómo no, todo tiene su lado malo y no es otro que el clima. Los últimos tres días no ha cesado de llover ni un momento y el aire es algo descomunal: me empuja cuando voy caminando, se rompen los paraguas (aquí lo útil es un buen abrigo con capucha e impermeable, el paraguas dejadlo en casa).

Pese a todo, estoy muy contenta con mi estancia y he empezado mis sufridas clases de inglés, dándome cuenta de todo lo que he olvidado desde que no lo estudio. No volveré a dejarlo de lado. Ahora estoy peleándome con los condicionales y las contracciones de pronunciación. Me va a costar el I'd've (pronunciado eye-div = eydf). De momento prefiero el original I would have.

Espero que el rollo aquí expuesto no haya sido demasiado aburrido para los que os hayáis dignado a leerlo y que continuéis curioseando lo que aquí escriba de mi vida en Dublin.

Un saludo a todos y gracias por el tiempo dedicado.


10/11/09

Primer post desde Dublín


Llegué y llovía. Una semana después no llueve, pero me muero de frío y la ducha no funciona. Tras lavarme el pelo en la pila de la cocina sin apenas espacio para maniobrar, una dura mañana buscando el instituto de la seguridad social irlandés o lo que es lo mismo, el Social Welfare Office, sin encontrarlo. Mañana ya sabemos a dónde debemos dirigirnos. Y mientras tanto, hay que terminar de comprar cosas para el hogar, que aún faltan muchas.

En fin, iré añadiendo más según me vaya organizando. De momento añado esta foto en Temple Bar.

Saludos desde Irlanda.

15/10/09


You think I should have learnt

13/10/09

Noche madrileña


Hay quien siempre está ahí para apoyarte.
Gracias.