2/4/09

Mañanas frías de abril


Me he despertado a las ocho y media de la mañana y no he sido capaz de pensar ni sentir nada, salvo las irremediables ganas de taparme bajo el edredón y no salir hasta las 12 del mediodía. ¿Cómo puede ser?; quizá me esté convirtiendo en una paranoica que o medita demasiado sobre temas baladíes o, por el contrario, se convierte en una cabeza hueca que está en el mundo porque "tiene que haber de todo". Puede que el responsable sea este tiempo frío de 2 de abril, soleado pero con un aire que corta como cuchillas la piel de quien lo ha de sufrir: todo el que tiene vida y no se puede encerrar en casa. A mí el frío me afecta sobremanera.
Lo de no pensar en nada es algo que, sinceramente, no me preocupa demasiado. Pero en el fondo me gustaría estar obsesionada, feliz, sentir esas cosquillas en el estómago por los nervios. Estaría bien, la verdad. Claro que una ya no tiene 15 años y la esperanza de vivir experiencias increíbles se esfuma cada día un poco. Sí, negativa al cubo.

En fin, que sea lo que tenga que ser.

3 cosita(s) que decir:

Marcos Ortega dijo...

carla no ehhh ya hace algo de solecito, salga usted a solearse, el lunes retiro y emocion :) sbsbs

Marduk dijo...

Ché! Que no me entere yo que usted se deprime sin mí! Pásalo bien en el retiro yyyyyyyyyyy en cuanto vuelva nos vamos de fies a repetir crazy-friday! (con nestea aguao y sushi barato-barato incluído) Sí????


Bss

PABLO dijo...

Yo creo que la esperanza de vivir cosas increíbles nunca se esfuma, es más, a medida que crecemos, vivimos más cosas y las disfrutamos más. Incluso aunque tengamos más responsabilidades (como el trabajo), el crecer nos da mayor libertad para hacer, tenemos la mente más abierta para vivir y tenemos la experiencia suficiente para saber vivir todo eso. Ah! y a medida que pasa el tiempo nos vamos conociendo mejor a nosotros mismos y esto es imprescindible para poder y saber vivir.