30/5/08

Son nuestras manos




Las Manos


Dos especies de manos se enfrentan en la vida,

brotan del corazón, irrumpen por los brazos,

saltan, y desembocan sobre la luz herida

a golpes, a zarpazos.


La mano es la herramienta del alma, su mensaje,

y el cuerpo tiene en ella su rama combatiente.

Alzad, moved las manos en un gran oleaje,

hombres de mi simiente.


Ante la aurora veo surgir las manos puras

de los trabajadores terrestres y marinos,

como una primavera de alegres dentaduras,

de dedos matutinos.


Endurecidamente pobladas de sudores,

retumbantes las venas desde las uñas rotas,

constelan los espacios de andamios y clamores,

relámpagos y gotas.


Conducen herrerías, azadas y telares, muerden metales,

montes, raptan hachas, encinas,

y construyen, si quieren, hasta en los mismos mares

fábricas, pueblos, minas.


Estas sonoras manos oscuras y lucientes

las reviste una piel de invencible corteza,

y son inagotables y generosas fuentes

de vida y de riqueza.


Como si con los astros el polvo peleara,

como si los planetas lucharan con gusanos,

la especie de las manos trabajadora y clara

lucha con otras manos.


Feroces y reunidas en un bando sangriento

avanzan al hundirse los cielos vespertinos

unas manos de hueso lívido y avariento,

paisaje de asesinos.


No han sonado: no cantan. Sus dedos vagan roncos,

mudamente aletean, se ciernen, se propagan.

Ni tejieron la pana, ni mecieron los troncos,

y blandas de ocio vagan.


Empuñan crucifijos y acaparan tesoros

que a nadie corresponden sino a quien los labora,

y sus mudos crepúsculos absorben los sonoros

caudales de la aurora.


Orgullo de puñales, arma de bombardeos

con un cáliz, un crimen y un muerto en cada uña:

ejecutoras pálidas de los negros deseos

que la avaricia empuña.


¿Quién lavará estas manos fangosas que se extienden

al agua y la deshonran, enrojecen y estragan?

Nadie lavará manos que en el puñal se encienden

y en el amor se apagan.


Las laboriosas manos de los trabajadores

caerán sobre vosotras con dientes y cuchillas.

Y las verán cortadas tantos explotadores

en sus mismas rodillas.



Miguel Hernández, 15 de febrero de 1937

2 cosita(s) que decir:

Txïo [ 悲しい 瞳 の 女 ] dijo...

¿Por qué sabía que era de Miguel Hernández antes de llegar al final de la poesía?

Marcos Ortega dijo...

Qué majo Miguel Hernandez... y lo mucho que sufíoó el pobre... yo creo que por eso su poesía es tan bonita, porque se nota a casa verso el sufrimiento. Pobre hombre..